Lección 5: Desperdiciar menos… ¡en la práctica!

Habiendo analizado el vínculo entre la pobreza educativa, el bienestar y el desperdicio de alimentos, nos gustaría proporcionar las herramientas para promover el bienestar de los jóvenes cuando se trata del desperdicio de alimentos y las posibles soluciones. ¿Qué podemos hacer para desperdiciar menos y ser más sensibles a los temas analizados en este capítulo?

Es cierto que, desafortunadamente, lo que hacemos no es suficiente: ciertamente, estas cuestiones requieren acción a nivel institucional, y ya se han tomado algunas medidas (leyes ad hoc a nivel nacional, la adopción del Acuerdo Verde Europeo y la estrategia de Farm to Fork), pero sin duda cada uno de nosotros puede dar su propia contribución.

Prestando atención a lo que comes (y a lo que desperdicias),

Ser físicamente activo y aprender más sobre la comida y sobre ti mismo

Puede ayudarte a alcanzar un estilo de vida más sostenible.

Source: flaticon.com

El cambio comienza con pequeños gestos diarios

Sin la intención de entregar una lista exhaustiva, pero con el objetivo de proporcionar sugerencias para comenzar a desperdiciar menos y hacer frente al desperdicio de alimentos en nuestras acciones diarias, proporcionaremos ideas, digamos “alimento para los pensamientos”, sobre cómo menos pobreza educativa y más educación en el campo de la nutrición significa promover el bienestar no solo para los jóvenes.

Al final de este módulo, un ejercicio útil podría ser prestar atención a los gestos que hacemos durante nuestros días que nos permiten no desperdiciar alimentos, a la vez que contribuyen a nuestra salud física y mental.

Hay una serie de aplicaciones, Too Good To Go, por nombrar una, que nos permiten beneficiarnos de las sobras de alimentos de supermercados, panaderías y restaurantes, comprando a precios más bajos y generando nuevos puestos de trabajo en un sector, el del desperdicio de alimentos, que de otro modo correría el riesgo de ser perjudiciales para el bienestar económico y social.

Llevar un registro de los residuos en el hogar o la oficina puede ser otra forma útil de revertir la tendencia y comenzar a consumir de manera más consciente: escribir en un diario los alimentos desperdiciados y consumidos en una semana o en un día puede ayudarnos a entender cómo evitar el desperdicio y “reutilización” las sobras.

¿Crees que hay otras formas, también a nivel institucional, de crear conciencia sobre el desperdicio de alimentos y la sostenibilidad? ¿Conoces alguna buena práctica a nivel nacional o internacional?